¿Para qué unificar uno mismo actos y fuerzas del espíritu humano?
Lograrlo hace posible:
1. Confluencia de la totalidad.
2. Complementarse: el rostro del otro, el pensamiento, la voluntad, el juicio, los sentires, los saberes, el lenguaje, el diálogo, las virtudes, la contemplación, el obrar y el sinsentido.
3. Asumir realidad en su complejidad correlacionándose mutuamente a sí mismo con su trabajo, aprendizaje, sus relaciones con los otros, sociedad, naturaleza y fe.
4. Fortalecimiento del Yo por ejercitación de facultades integradoras.
5. Gestionar deliberada y conscientemente capacidades, aptitudes e intereses, así también sensibilidad y juicio reflexivo, sobre trayectorias concretas de progreso.
6. Simplificar tareas de éxito, excelencia y bienestar.
7. Obrar con respuestas evolucionadas ante desafíos y tensiones.
Desarrollas:
Autoconsciencia, cuido de sí, actitudes reflexivas, autoeficacia, disposición psicofísica, congruencia, autenticidad, aceptarse – aceptar, comprensión empática, sentido existencial, empoderamiento, convivium, pensamiento integrador, construcción crítica, interacción cohesionada, dialogicidad, dimensionamiento estético, fundamento ético, competencias de vida, salud mental, vocación de servicio, ecologismo, experiencia trascendental.
