El foco de formación es la puesta en proyecto Integridad de las habilidades directivas, con base a la situación – problema abordado. Donde el líder sea, correlativamente, facilitador del aprendizaje/aprendiente-reflexivo a otros y educándonos/educador con otros.
Habilitándose entonces un rol acompañante, ilustrado, sapiencial, corazonado y bio-filial, para el crecimiento humano y el desarrollo profesional y personal de sus colaboradores.
En tal situación didáctica, se configura una autoridad ejercida para instruir la creación de significados y resignificaciones, en la congruencia procesual que sigue:
Sentido / mando / gestión del cambio / destrezas de ayuda / interacción pedagógicamente cohesionada en la integridad / auto-trascendencia.
Y, con esta base conductual acometer (en constante aprender haciendo) la conducción interactuante integrativa-constructiva de rutas de progreso laboral: Persona – rutina – estrategia – producto – entornos – bienestar – creatividad.
Desde este bagaje se contribuye a que el líder movilice competentemente los subsistemas psicosocial, comunicativo y decisional de la organización.
El líder ejercerá influencia didáctica – facilitadora para la aplicación de las facultades integrativas del espíritu. Dichos actos del espíritu son funcionalmente transferibles como competencias situacionales en cada dimensión del desempeño laboral (mercadeo, finanzas, operaciones y talento humano).
De esta manera, atender e intervenir problemas y fructificar tanto capacidades como oportunidades. Solo es posible en plenitud armónica disciplinada de la integridad desde sí en interacción constructiva con los otros y el medio organizacional.



